I. AUTO-DISCIPLINA
Lo que más cuenta en la senda de la verdad es la auto-disciplina; sin ella nuestros estudios y prácticas no pueden producir grandes resultados. Esta auto-disciplina tiene muchos aspectos diferentes. Estudiando la vida de los ascetas, que viven en las montañas, bosques y selvas, aprendemos que aquellos que han buscado la verdad última han hecho lo máximo en la práctica de la auto-disciplina; sin esto ningún alma en el mundo habría llegado a una realización tan elevada. Sin duda, el pensar siquiera en la auto-disciplina asusta a la gente que vive en el mundo, acostumbrada a una vida de comodidad; y cuando lo hacen la imaginan sólo en sus formas más extremas. Pero no es necesario ir a las cuevas de las montañas, o al bosque o a la selva a practicar la auto-disciplina; podemos hacerlo en nuestra vida diaria.
Hay cuatro maneras de aplicar la auto-disciplina. Una manera es el camino físico, la práctica de mantenerse en la misma posición, y sentado en la misma postura por cierto tiempo. Y cuando se comienza a practicar, uno encuentra que no es tan fácil como parece. Se puede estar sentado y quedarse en la misma posición o pararse en la misma postura por cierto tiempo, pero tan pronto como se empieza su practica a conciencia, nos damos cuenta que es muy difícil. Hay varias posiciones en las cuales se puede mantener una mano, o una pierna, o un ojo, o la cabeza; y éstas prácticas ayudan a desarrollar el poder de la autodisciplina.
La fantasía de la toda creación es aparente en la dirección de cada momento; es de acuerdo con esa dirección que una cosa toma forma. ¿De dónde vienen todos los opuestos como la luna y el sol, el hombre y la mujer, el dolor y la dicha, negativo y positivo? ¿Por qué tal diferencia si la fuente y la meta son una? Ellos dependen de su dirección, el secreto de cada diferencia es la dirección. Es una actividad, una energía que trabaja en una cierta dirección, que toma cierta forma. Por eso es que la manera como nos sentemos hace una diferencia, hace una diferencia si uno duerme sobre el lado derecho, o sobre el lado izquierdo, si uno se para sobre un pie o sobre la cabeza. Los místicos han practicado varias posturas por muchos, muchos años; y han descubierto diferentes maneras de sentarse mientras hacen ciertos ejercicios de respiración. Han hecho de esto una ciencia aparte; una postura aristocrática, una postura del amante, una postura del soñador, diferentes posturas para lograr propósitos diferentes. Estas posturas hacen más fácil para el hombre aprender la ciencia de la dirección; la postura no muestra otra cosa que la dirección.
También hay otros aspectos de la auto-disciplina que están conectados con comer o beber; se evitan ciertas cosas en las comidas o bebidas de cada día, y se practica el poder vivir sin ellas, especialmente cosas sin las cuales uno siente que no puede vivir. Esta es una de las razones, aparte de las sicológicas y físicas, por la que algunos seguidores viven con una dieta de frutas y vegetales; así, durante días o semanas o meses, evitan ciertas cosas que están acostumbrados a comer o a beber.
El ayuno es otra de las maneras como la densidad del cuerpo puede ser disminuida. Y cuando se conoce la manera correcta de ayunar, cuando se esta bajo la dirección de alguien que realmente sabe cuando, por qué y cómo una persona debería ayunar de tal manera que se beneficie con ello, se gana un gran terreno ayunando. Los cirujanos mantienen a sus pacientes sin comida durante varias horas o días, sabiendo que los ayudará a sanar más rápidamente. De la misma manera, los profesores espirituales pueden prescribir el ayuno para sus alumnos; algunas veces evitando la carne, otras el pan; algunas veces dejando la leche o las frutas y otras por un tiempo limitado, sin nada en absoluto de acuerdo a la capacidad y fortaleza del discípulo. Pero en verdad, yo sería la última persona en prescribir el ayuno. Rara vez lo hago; sólo doy un consejo a mis discípulos si desean ayunar. Una vez conocí un discípulo que fue donde un Murshid y le dijo que para poder empezar sus prácticas, debería comenzar con tres días de ayuno; pero después del primer día tuvo tanta hambre que dejó la ciudad, y nunca pudo ver a su profesor de nuevo!.
Siempre hay un significado cuando un maestro prescribe el ayuno. En Bagdad vivió un gran Sufí que era conocido por sus grandes logros. Cierta vez le dijo a un joven alumno que debía tener una dieta vegetariana. La madre del joven después de escuchar que el muchacho sólo comía vegetales desde entonces, decidió ir a casa del maestro para decirle lo que pensaba acerca de ello. Ella llegó justo cuando él estaba en la mesa, y tenía enfrente un pollo. Así que la madre dijo: “Usted está enseñando a sus alumnos a seguir una dieta vegetariana, pero usted mismo está disfrutando del pollo!” Entonces el profesor destapó el plato, y el pollo voló y se fue, y dijo: “El día que su hijo pueda hacer esto, también podrá comer pollo”.
Hay aun otro aspecto de la auto-disciplina y es el hábito de pensar y olvidar. Esto significa, de un lado ser capaces de pensar cualquier cosa que queramos pensar y continuar haciéndolo y poder mantener ese pensamiento; y del otro lado, practicar el olvidar las cosas, de modo que ciertos pensamientos no puedan quedarse y permanecer en la mente; y de la misma manera monitorear pensamientos de agitación, ira, depresión, prejuicios, odio. Esto da disciplina moral y haciéndolo, uno se vuelve el maestro de su mente.
Después de haber practicado estos tres aspectos de disciplina, uno es capaz de llegar al cuarto aspecto que es el más grande pues por él se llega a la experiencia espiritual. Esta disciplina es practicada para liberar nuestra conciencia del medio ambiente. Es la experiencia de los seguidores y ellos han empleado mucho de sus vidas para conseguirlo. En la antigua escuela Sufi, y aún hoy en día, existe la costumbre de que cuando ellos entran y salen del salón de meditación, uno de ellos dice, “soledad en la multitud”. Lo que sugiere es que cuando se esté en medio de la multitud, se pueda mantener la tranquilidad, la paz, sin ser alterado por los alrededores. Esto nos permite vivir en medio del mundo y aún así, progresar espiritualmente; y no es necesario ir a la selva, como muchas almas lo hicieron en épocas pasadas, para poder desarrollar la espiritualidad.
Sin duda esto es difícil, pero al mismo tiempo es simple; y de alguna manera, cada uno lo ha experimentado un poco, aunque inconscientemente. Una persona comprometida en algo que le interese mucho, o que tenga ocupada su mente, frecuentemente no esta consciente de su medio ambiente. Un poeta, un compositor, un escritor, un pensador, cuando está completamente absorto en algo, está inconsciente de su medio ambiente. Y muy frecuentemente sucede que uno está tan absorto en algo que está haciendo o pensando, que no está conciente de su propio cuerpo o de su ser. Sólo lo que la persona está pensando existe para ella, ni siquiera su yo. Este es el estado que los Sufís llaman FANA. La palabra Nirvana, acerca de la cual se ha dicho tanto, es fácil de entender de esta manera. Es sólo una experiencia de la conciencia; en otras palabra, es la libertad del alma, alcanzando un estado donde no se esta pensando en sí mismo, ni acerca de su medio ambiente.
Surge la pregunta si esta práctica no es peligrosa de alguna forma. Todo en este mundo es peligroso. Si pensamos en el peligro, puede hallarse en el comer, beber, saliendo o volviendo a casa, puede haber peligro en cada momento. Es peligroso ir dentro del agua, pero si se puede nadar esto lo contrarresta. Es también peligroso estar en la calle, pero si puede caminar y correr, entonces esto contrarresta el peligro. Es en el ser capaz de meditar y elevar nuestra conciencia sobre nuestro medio ambiente, donde descansa el secreto del desarrollo espiritual.
Tan pronto la persona esté acostumbrada a la práctica de la auto-disciplina, encontrará que auque al principio le pudo parecer difícil, gradualmente se volvió más fácil. No toma mucho tiempo experimentar sus magníficos resultados. Casi todo el mundo se queja de que la persona que está más cerca no lo oye. Continuamente dice que el otro no lo oye ¡Pero con la auto-disciplina uno se eleva sobre estas quejas, porque empieza a comprender que es nuestro propio yo el que no nos oye! Entonces encuentra que no es la otra persona la que le esta haciendo daño sino uno mismo; y cuando empieza a tener poder sobre esto, comienza a sentir una gran maestría. Es la maestría sobre nuestro propio reino: es un sentimiento de majestad. Y naturalmente, cuando uno comienza a experimentar este fenómeno todo se vuelve más y más fácil.
II. CONTROL FISICO
La vida tiene dos aspectos, uno de ellos es conocido y el otro desconocido, excepto para unos pocos. El aspecto desconocido de la vida puede llamarse la vida inmortal, la vida eterna, y el aspecto conocido, la vida mortal, y esta es la experiencia que tenemos a través de nuestro ser físico que nos da la evidencia de la vida. La vida inmortal existe pero la mayoría de nosotros no la conocemos. Se debe a nuestra falta de conocimiento, y no a que lo inmortal no exista.
Todo lo que tenemos en la vida, ya sea un objeto, un ser vivo, un pensamiento, una condición, un hecho una experiencia, se rompe y muere. Cada una de estas cosas tiene su nacimiento y su muerte. Tarde o temprano, lo que está compuesto debe ser descompuesto, lo que se ha hecho debe romperse, lo que se construye debe ser destruido, y lo que esta visible debe desaparecer.
Esto muestra que hay una lucha entre lo que llamamos vida y la vida que está detrás de ella. En términos Sufís, llamamos estos dos aspectos de la vida Kazá y Kart: Kazá, el ilimitado aspecto de la vida, y Kart, su aspecto limitado, escondido. Kart tira de la vida de Kazá para su existencia, y Kazá espera con su boca abierta para tragarse cualquier cosa que le llegue. Así, los seguidores y los sabios que son llamados místicos o Sufís, han descubierto la ciencia de cómo ocultar la experiencia de la vida de la boca de Kazá, el aspecto de la vida que siempre asimila. Si no sabemos como detener esto, caerá dentro de la boca de Kazá; porque Kazá está siempre esperando con la boca abierta, así como una enfermedad espera el momento cuando una persona está falta de energía. De modo que en todas las formas diferentes, Kazá está esperando para asimilar todo lo que venga, y así es fundido en él.
Y nos preguntamos: ¿Cómo podemos detener, cómo evitar que algo caiga dentro de la boca de Kazá? Y la respuesta es: Controlando nuestro cuerpo y nuestra mente. En el Oriente he visto un hombre levantando una pesada piedra con un dedo. Nos sorprendemos de cómo puede ser posible, pero es sólo el poder de la voluntad lo que sostiene la pesada piedra; el dedo es sólo la excusa. He visto a los que experimentan en el campo del espíritu y la materia, saltar dentro del furioso fuego, y quedar a salvo; cortarse los músculos de su cuerpo y sanar inmediatamente. No es cuento que los místicos saben como levitar; han sido vistos por miles de personas en la India. No significa que este poder sea algo que requiera un gran valor y esfuerzo, sólo deseo resaltar lo que se logra con el poder de la voluntad.
Para establecer el reino del poder de la voluntad sobre el cuerpo físico, lo primero que se necesita es el control físico. Las escrituras dicen que el cuerpo es el templo de Dios, esto significa que el cuerpo está hecho para ser el templo de Dios; un templo no puede ser llamado el templo de Dios si Dios no es traído y puesto ahí. Naturalmente, cuando el alma se siente deprimida, hay algo que anda mal en el vehículo. Cuando el escritor quiere trabajar y el bolígrafo no está bueno, esto le molesta. No pasa nada con el escritor, es el bolígrafo el que no está bien.
Ninguna inconformidad viene del alma; el alma es feliz por naturaleza; el alma es feliz por si misma. Se vuelve infeliz cuando algo pasa con su vehículo, que es su instrumento, su herramienta con la que experimenta la vida. Cuide del cuerpo, es el primero y más importante principio de la religión. La piedad sin este pensamiento tiene poco significado. El alma viene a este mundo para experimentar las diferentes fases de manifestación y, para no perderse de su camino, recupera su libertad original con la experiencia y el conocimiento adquiridos y ganados en este mundo.
Entre las varias clases de cultura física conocidas por el mundo moderno, no hay ninguna que enseñe el método o secreto para sostener una acción. Por ejemplo, para ser capaz de sentarse en la misma postura sin moverse, ser capaz de mirar al mismo punto sin mover los ojos, ser capaz de oír algo sin ser molestado por ninguna otra cosa, ser capaz de experimentar la dificultad, la suavidad, el calor o el frío, manteniendo uniformes las vibraciones, o ser capaz de retener el sabor de la sal, el dulce o el amargo. Comúnmente, estas experiencias vienen y van, y el hombre no tiene control sobre el grado de su placer o disfrute; no puede disfrutar una experiencia a través de alguno de sus sentidos todo el tiempo que él desee. Depende de cosas externas y no sabe como mantener una experiencia en un momento dado; no se da cuenta que la única manera de sostener una experiencia es por el control.
Hay otro lado del problema y es que el hombre se siente muy ansioso al saber inconscientemente que cada experiencia placentera y dichosa pronto morirá. Y en vez de tratar de retener la experiencia, se apura y por eso la pierde. Por ejemplo, el hábito de comer apresuradamente o de reír antes de que una frase divertida termine, es causado porque una persona teme que el placer y el goce pasen rápidamente. En cada experiencia, el hombre pierde el poder de retenerla por su ansiedad y pierde el placer que esto le da. Para dar otro ejemplo: el gran gozo de mirar una obra de teatro trágica está en experimentarle completamente; pero la persona algunas veces está tan emocionada, que desde el comienzo de la obra empieza a llorar, y al final ya no le salen lágrimas. Cuando se ha alcanzado el cenit, no hay más experiencia y en vez de evitar que cada experiencia sea tragada por la boca de la vida eterna, el hombre las tira sin descubrir sus secretos.
Los místicos, sentándose o parándose en diferentes posturas han ganado control sobre sus músculos y sistema nervioso, y esto tiene un efecto sobre su mente. Una persona que carece de control sobre sus músculos y su sistema nervioso, no tiene control sobre su mente. Pero teniendo control sobre nuestro sistema muscular y nervioso, también se tiene control sobre la mente.
El medio por el cual la vida adquiere su poder es la respiración. Con cada respiración que uno toma, extrae la vida; y el poder y la inteligencia de la vida invisible y desconocida. Y cuando se conoce el secreto de la postura, y se saca del mundo invisible la energía, el poder y la inspiración, se alcanza el poder de sostener el pensamiento, la palabra, la experiencia, el placer, el gozo. Cuando nos preguntamos cuál es la causa de toda tragedia en la vida, la respuesta es: limitación. Todos los misterios vienen de una cosa, la limitación. Por eso los místicos han tratado, con ejercicios, prácticas y estudios, sobrepasar las limitaciones tanto como sea posible. No hay peor enemigo del hombre que la impotencia. Cuando una persona se siente incapaz, esto es el final de su gozo y felicidad.
Por lo tanto, con el fin de ganar control físico, necesitamos poder de pensamiento tanto como postura y respiración. Debemos pasar por alto lo que nos gusta y disgusta porque esto produce mucha debilidad en la vida. Cuando uno dice “No puedo pararme así”, “No puedo comer esto”, “no puedo beber esto”, “no puedo aguantar esto”, “no puedo tolerar”, “no puedo soportar”, todas estas frases muestran la debilidad del hombre. Entre más grande sea el poder de la voluntad, más capaz será de enfrentarse a todas las cosas que le lleguen. No significa que no podamos escoger; nosotros podemos escoger, pero cuando le damos la escogencia a nuestro ego, entonces la vida se vuelve más difícil. Hay un falso yo en el hombre, que los Sufís llaman Nafs, y este falso yo se alimenta de debilidad. Este ego siente vanidad cuando decimos “no puedo soportar esto”, “no me gusta aquello”; esto alimenta al ego, la vanidad. Piensa “soy mejor que otros”, y así el ego se vuelve fuerte; pero aquel que puede discriminar, distinguir, escoger, tener todas las cosas bajo control, y aquel que puede disfrutar las cosas dulces, y también beber una taza de algo amargo, esa persona ha alcanzado la maestría.
También debilita a al persona el ser impulsiva dejándose llevar. Por ejemplo, de pronto tiene el impulso de ir al parque, pero en ves de esperar que sea el momento correcto para ir al parque, rápidamente se pone su sombrero y se va. Por seguir su impulso inmediatamente, pierde poder sobre si mismo. Pero el que subordina su impulso, controlándolo, usándolo para el mejor propósito, logra la maestría. Por pequeño que pueda ser el trabajo, si una persona lo toma seriamente y lo termina con paciencia, gana más poder sobre si mismo.
La paciencia es una de las principales cosas en la vida, aunque algunas veces la paciencia es tan amarga, tan dura, tan insoportable como la muerte. Algunas veces uno preferiría morir a ser paciente. Pero lo más importante para la raza humana es desarrollar paciencia en todas las condiciones de la vida, en todos los pasos de la vida. Si somos ricos o pobres, altos o bajos, esta es la única cualidad que debe ser desarrollada. Además, es la paciencia la que da fortaleza, es la paciencia la que es todopoderosa, y al perder la paciencia se pierde mucho. Muy frecuentemente, la respuesta a nuestras oraciones está a nuestro alcance, la mano de La Providencia no está muy lejos, pero entonces perdemos la paciencia y por lo tanto la oportunidad.
Así, la impaciencia en cualquier forma, debe ser evitada. Ella hace perder el equilibrio y cuando este se pierde nada puede realizarse. Nada se gana siendo impaciente; tampoco la paciencia significa necesariamente inercia, negligencia, o pereza.
En conclusión, el control físico crea un cimiento para el carácter y la personalidad, un cimiento para construir los logros espirituales.
III. EL IMPULSO DIVINO
La primera pregunta que surge cuando uno reflexiona sobre el tema del Impulso Divino, es ¿De dónde viene cada impulso? ¿Cada movimiento, cada vibración, cada emoción; tienen una fuente? La Biblia sugiere sobre esto cuando dice: La palabra era Dios”. La palabra significa vibración, y vibración significa movimiento.
Vibración fue el primer aspecto original de Brama, el Creador. Cada impulso, cada acción en cualquier plano de su existencia tiene su origen en la única fuente. El Corán dice: “Dios es todo poder; no hay poder sino Dios”. Todo lo que está hecho está hecho por su poder.
Si todas las escrituras afirman esto, entonces ¿De dónde viene Satanás? ¿Cuál es el significado detrás del poder de Satanás? Otro poder es sugerido al lado del poder de Dios, y algunas veces el poder atribuido a Satan pareciera ser más grande que el poder atribuido a Dios; esto es un rompecabezas para muchos. La explicación se encuentra en el entendimiento de la metafísica y de las leyes de la naturaleza. Hay una ley que es la ley natural; todo lo que sucede y es dirigido por la ley de la naturaleza es armonioso. El jardín hecho por el hombre puede parecer un mejoramiento del salvaje bosque, pero al final, en un examen detenido, el jardín con disposición artificial pareciera limitado en belleza y armonía. La inspiración que uno puede adquirir en los bosques, en el campo, es más grande que aquella que se puede conseguir en el jardín hecho por el hombre, porque allí el hombre ha limitado las posibilidades de inspiración, y la vida que él irradia es limitada. El hombre hace una ley y encuentra que no puede guardarla, así hace otra ley, y nunca está satisfecho; porque no toma en cuenta las leyes naturales de paz y armonía.
Se dice que la naturaleza es cruel; si, pero el hombre es más cruel que los animales. Los animales nunca han destruido vidas en la escala en que el hombre lo ha hecho. Toda la aparente crueldad, ignorancia e injusticia del hombre, Jesucristo dijo, “Hágase Tu voluntad”. Hay mucho que aprender de esto. El hombre hace al mundo en el que vive, diferente del plan de Dios y de las leyes de la naturaleza, y así la voluntad de Dios no se hace; esta oración le enseña al hombre que debe encontrar cuál es la voluntad de Dios. No es necesario para los animales y pájaros encontrar la voluntad de Dios, porque ellos están dirigidos por un impulso natural; están más cerca de la naturaleza que el hombre, pero la vida del hombre está tan alejada de la vida de la naturaleza que cada momento es difícil. En esta época no nos damos cuenta de esto; con todo nuestro conocimiento hacemos la vida más y más complicada, y asi la disputa se vuelve más y más grande. Para cada persona, vieja o joven, rica o pobre, la vida es una lucha difícil, porque nos vamos cada vez más lejos del impulso que viene directo de la fuente de donde cada impulso viene.
Desde el punto de vista metafísico hay diferentes ritmos que describen la condición del hombre, y son llamados en el Vedanta, Satua, Rajas y Tamas. Tamas es un ritmo caótico, destructivo, y a cada impulso que viene al hombre mientras está en este ritmo caótico le siguen resultados destructivos. Cualquier impulso que venga de una persona que está en el ritmo Rajas se llevará a cabo, pero el impulso que viene cuando está en el ritmo de Satua está inspirado y en armonía con el ritmo del Universo.
La vida activa del hombre da poco tiempo para la concentración, para poner la mente y el cuerpo en un estado en el cual pueda experimentar el ritmo que da la inspiración y unión con la voluntad de Dios. Esta experiencia viene en respuesta a la oración de Cristo ya mencionada. “Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Produciendo esta condición de mente y cuerpo, se afirma a si mismo a cierto tono que es armonioso y celestial, y en el cual la divina voluntad se hace tan fácilmente como en los cielos. Es sólo en ese ritmo que la voluntad de Dios puede llevarse a cabo.
No fue por ningún prejuicio contra el mundo, que los Grandes dejaron al mundo y fueron a los bosques y cuevas; fueron allí con el fin de afinarse con ese ritmo en el cual podían experimentar el cielo. El cielo no es un país o un continente, es un estado, una condición dentro de nosotros mismos, sólo experimentada cuando el ritmo está trabajando en un orden perfecto. Si se sabe esto nos damos cuenta que la felicidad es sólo propiedad del hombre. El hombre es su propio enemigo; busca la felicidad en la dirección errada y nunca la encuentra. Es una ilusión continua. El hombre piensa, “Si sólo tuviera esto o aquello, sería feliz para siempre”, y nunca llega a ella, porque persigue una ilusión en vez de la verdad. La felicidad sólo puede encontrarse dentro; y cuando el hombre se afina a si mismo, encuentra todas las cosas que su alma añora dentro de si.
La naturaleza de cada impulso es tal que va a través de tres etapas; y habiendo hecho esto, es manifestado como un resultado, ya sea correcto o equivocado, bondadoso o dañino, tan pronto como el impulso surge desde dentro. No hay impulso que en su principio sea errado o sin propósito o carente de armonía, porque en la suma total de todas las cosas, cada impulso tiene su propósito. Es nuestra mirada limitada la que juzga. La justicia que está detrás de todas las cosas es tan perfecta que en su resultado final se ajusta a su lugar apropiado. Es durante el proceso a través del cual el impulso pasa que se vuelve correcto o incorrecto, pero no al principio ni al final, porque al principio tiene un propósito, y al final ha respondido la petición. Esto es una cuestión de metafísica, y debe estudiarse desde diferentes puntos de vista o se estará muy confundido. El hombre con poco conocimiento estará listo a condenar o admirar, y miles de veces falla en juzgar correctamente. Todas las grandes almas que han alcanzado la iluminación se han dado cuenta de esto. Cristo dijo: “no juzguéis”. Entonces viene la tolerancia, y cuando se da cuenta de los que está detrás del impulso, entonces se dice muy poco.
El impulso primero se levanta de la región de los sentimientos y en esta región es fortalecido o destruido. El sentimiento puede ser amor u odio, amabilidad o amargura; pero cualquiera que pueda ser el sentimiento, el impulso que se ha levantado gana fuerza para seguir adelante o es destruido. Por ejemplo, una persona puede tener un gran sentimiento de buena voluntad; entonces el impulso de venganza surge pero es destruido antes de que pueda materializarse. Otra persona tiene un gran sentimiento de amargura, pero ya que el impulso es para perdonar, será destruido antes de que toque la razón; no tendrá que llamar en su pensamiento para juzgar, porque sus sentimientos lo destruirán. O una persona tiene un gran sentimiento de amargura, y el impulso lo eleva a hacer un servicio bondadoso, pero es destruido antes de que alcance el reino del pensamiento, que es la segunda región a través de la cual se levanta el impulso. O si el impulso se eleva hasta que alcanza el reino del pensamiento se puede razonar: “¿Por qué debo ayudar?, “¿Por qué debo servir?”, “¿Se merece él esto?”, “¿Se beneficiará de esto?”, “¿Es correcto?”. Todos estos problemas se resuelven en esta región. Entonces, en tercer lugar llega el reino de la acción. Si la mente resuelve esto, no va muy lejos; pero si la mente lo deja, viene a la región de la acción y se lleva a cabo como resultado.
Se puede preguntar cómo los sabios y pensadores han distinguido el impulso divino entre los diferentes impulsos que surgen en el corazón del hombre. Primero, debemos entender que significa la palabra “Divino”. Divino significa un estado de perfección. Este estado es experimentado por Dios a través del hombre; en otras palabras, cuando un hombre se ha elevado a un estado de desarrollo donde puede ser el instrumento perfecto de Dios, cuando nada de su propio ser se atraviesa en el camino del impulso directo que viene de dentro, ese espíritu puede ser llamado perfecto. Lo más precioso, que es el propósito de la vida del hombre, es llegar a ese estado de perfección donde pueda ser el perfecto instrumento de Dios.
Cuando un hombre ha alcanzado este estado, primero empieza a darse cuenta de Dios sólo en ciertos momentos; después, a medida que se desarrolla hace esto por un tiempo más largo; y aquellos que lo desarrollan más alla, pasan la mayor parte del tiempo en esa realización. Entonces, sus sentimientos y pensamientos no esconden el impulso divino; por esto surge libremente y revela el propósito divino. El mensaje de los profetas y maestros de todas las épocas ha sido enseñar al hombre cómo hacer la paz con Dios. La realización del propósito de la vida es armonizarse con Dios, lo cual se hace distinguiendo el impulso divino.
Se puede distinguir el impulso divino de otros, asi como en la música se puede distinguir la verdadera nota de la falsa, la armonía de la discordancia. Es sólo una manera de entrenar el oído. Cuando el oído está enseñado, se puede distinguir la más sutil disonancia; entre más grande sea el músico, más será capaz de distinguir la armonía de la disonancia, la verdadera y la falsa nota. Muchos piensan que lo que llamamos correcto e incorrecto, bueno o malo, es algo que aprendimos o adquirimos. Eso es verdad cuando es hecho por el hombre correcto o incorrecto; pero todo niño tiene un sentido de qué es naturalmente correcto o incorrecto. El niño reconoce la vibración incorrecta de una vez. El niño siente si a su alrededor hay armonía o no; pero el hombre se confunde tanto a si mismo, que no puede distinguir claramente. Para el hombre, aprender a conocerse a si mismo es un gran avance a lo largo del sendero espiritual. Cuando el hombre es claro hacia el sentimiento que toma de cada impulso, ha ido lejos. Hay algunos que dicen después de un mal resultado, “lo siento”, pero entonces ya es muy tarde, no era verdad el “entrenamiento del oído”.
El impulso divino es un impulso lleno de amor; da felicidad, crea paz. La dificultad está en que cada hombre no observa el principio del impulso, la mayoría sólo observan el resultado. Son como una persona intoxicada todo el tiempo, como una persona borracha; se vuelve confusa y depresiva y hay lucha y disputa. Pero el hombre no ha nacido para esto; ha nacido para la felicidad. Paz, amor, bondad y armonía son parte de su propio ser, y cuando una persona es infeliz, significa que se ha perdido a si misma, que no sabe dónde está.
El hombre es un buscador de fenómenos; quiere milagros, comunicación con fantasmas o espíritus, está buscando algo complejo; sin embargo, la cosa más simple y la más valiosa en la vida es encontrar nuestro verdadero ser.
IV. JUZGAR
El hombre generalmente esta listo a hacer un juicio sin ninguna reserva y expresar su opinión instantáneamente. No se detiene a pensar si el mismo ha llegado al estado de aquel al que esta juzgando o si tiene algún derecho a juzgarlo. Jesucristo dijo acerca de juzgar que aquel que estuviera libre de culpa, tirara la primera piedra; esto enseña una gran lección.
Para el Sufí, que ve en cada forma la forma divina, en cada corazón el altar divino, juzgar a alguien, cualquiera que sea su posición, su acción, su condición, va completamente en contra de su religión; y de esta forma desarrolla la filosofía que primero aprendió intelectualmente.
No culpar a otros es principalmente una cuestión de auto-restricción o auto-control, de cortesía, amabilidad, simpatía, bondad y dulzura, de una actitud de adoración hacia Dios, el Creador de todos los seres, y de darse cuenta que todos son sus hijos, buenos o malos. Si el niño de alguien es poco atractivo en apariencia, sería cortés decir ante los padres, “¿Este niño es poco atractivo?”.
El Padre y la Madre de todos los seres están alli, comprendiendo y conociendo que está pasando en el corazón de cada persona. Ve todas las faltas y los méritos antes de que hagamos algo, y cuando juzgamos, lo hacemos enfrente del Divino Artista, quien lo ha hecho todo, y no podemos hacerlo a sus espaldas pues estamos ante su presencia. Si nos damos cuenta, no será difícil sentir la presencia de Dios en todas partes.
Vendrá después una época en que habremos practicado continuamente la virtud de no juzgar, cuando veamos la razón detrás de cada error y lo haremos con cada persona que nos encontremos. Entonces nos volveremos más tolerantes, y perdonaremos más. Cuando una persona enferma arma un alboroto, quejándose y gimiendo, nos molesta al principio; decimos entonces “que malo es esto, como fastidia, que mala naturaleza tiene”. Pero el entendimiento de la razón oculta detrás de ello, que no es naturaleza mala sino la enfermedad, nos hará más tolerantes; cuando no vemos la razón, nuestro juicio nos hace no solo severos con esa persona, sino ciegos a la luz de Dios, ciegos a ese perdón, a esa esencia única de Dios que puede encontrarse en el corazón humano.
La diferencia que existe entre la justicia del hombre y la Justicia de Dios puede verse en la siguiente comparación. Cuando dos niños pelean por sus juguetes, cada uno tiene una razón. El uno piensa que cierto juguete es más atractivo; ¿por qué no lo puedo tener? El otro dice que el juguete se lo dieron a el; ¿Por qué no puede quedarse con el? Ambos tienen la razón y ambos están en lo correcto. Pero la justicia del padre es diferente, el padre sabe cual es la naturaleza de cada niño y que quiere descubrir en la naturaleza de ellos. Por eso les dio los juguetes a los niños; para descubrir algo en su naturaleza. El niño no sabe esto, y si es mayor acusa al padre de ignorar sus deseos. El no entiende la justicia del padre; tiene que crecer a otro nivel para hacerlo. Sucede lo mismo con la justicia de Dios y del hombre. La justicia del hombre esta oscurecida por sus ideas preconcebidas de favores y de ingratitudes y por su aprendizaje, que en nada se equipara con el conocimiento de Dios.
Si se tiene alguna vez una ligera percepción de la Justicia Divina, es sólo por creer constantemente en la Justicia de Dios a pesar de todas las pruebas que parecen contradecir su Justicia. Juzgando asi, se puede llegar a la conclusión de que no hay justicia, que todo trabaja mecánicamente. Ideas tales como Karma y reencarnación pueden parecer satisfactorias, pero permanece el hecho de que ellas tienen sus raíces en Dios, quien esta detrás de todo. Dios no podría ser todopoderoso si cada individuo fuera lo suficientemente poderoso incluso para expiar su propio Karma. E inclusive, si todas las cosas estuvieran trabajando mecánicamente, también tendría que haber un ingeniero; ¿y está el sometido a su máquina? Si Dios estuviera limitado no podría ser más Dios. Dios es perfecto en su Justicia, en su sabiduría, en su poder. Pero si cuestionamos la causa de todas las cosas que pasan, que no nos parece que sean justas, entonces llegamos a otra pregunta; ¿puede un compositor dar una justificación definitiva para cada nota que ha escrito en su composición? No puede. Solo puede decir:”Es una corriente que ha venido de mi corazón. He tratado de mantener ciertas reglas de composición; pero no estoy preocupado con cada nota. Estoy interesado en el esfuerzo por el cual el todo fue producido”.
Existe la ley pero también el amor; la ley es una costumbre y el amor es ser; la ley ha sido creada, peor el amor nunca ha sido creado. Asi el amor predomina. Asi como Dios está más alla de la ley, asi el amor esta por encima de la ley, por lo tanto, si encontramos una solución a nuestra siempre repetida pregunta de por qué esto es asi, no será por el estudio de la ley. El estudio de la ley sólo nos creará más hambre; nunca nos llevará profundamente en el amor, y solo entonces nos daremos cuenta que no hay nada que no sea justo; nunca diremos de nuevo que algo es injusto. Este es el punto que el sabio alcanza, y lo llaman la culminación de la sabiduría.
Hay un dicho que dice que Dios perdona más de lo que El juzga, pero, ¿Cómo sabemos que Dios perdona? En primer lugar, la justicia ha nacido, y el amor nunca ha nacido; siempre ha estado y siempre estará. La justicia ha nacido de cierto sentido en el hombre, del sentido de la equidad; en la medida en que éste sentido madura, empieza a buscar la igualdad y lo que no es igual, no gusta. Para desarrollar este sentido, necesitamos inspiración de todo lo que ha existido antes; la justicia es el resultado de lo que vemos, pero no sucede asi con el amor, el cual es espontáneo y esta siempre en la naturaleza de Dios. El perdona porque El es perdón en si mismo; El juzga porque es su naturaleza juzgar.
La justicia viene de la inteligencia de Dios, y la expresión de la inteligencia de Dios en este mundo de ilusión es limitada. Cuando el juzgar limita las cosas, nuestra inteligencia llega a ser también limitada; somos tan limitados como los objetos que tenemos ante nosotros. Entre más grande sea el objeto, más grande se vuelve nuestra visión.
Sólo hay una cosa que es verdaderamente justa, y es decir: “No debo hacer esto”. Pero cuando uno se lo dice a otra persona se está muy equivocado. Los místicos desarrollan su mente de esta manera, purificándola con pensamientos, sentimientos y acciones puras, libres de juzgamiento. Aunque hayan discrepancias en los principios de las diferentes religiones de lo que es correcto o incorrecto, entre dos individuos no habrá discrepancias en este principio natural y único; que cada alma busca la belleza última y cada virtud, rectitud, buena acción, no es otra cosa sino una aproximación a la belleza.
El perdón no juzga; sólo hay el sentimiento de amor, y por tanto, cualquiera que sea la culpa del otro, una vez que la persona ha perdonado, la felicidad y el gozo que resultan son compartidos por los dos. La justicia no da ese gozo. La persona que juzga demasiado es infeliz ella misma y hace que el otro a quien esta juzgando sea infeliz también. La persona que perdona es feliz; no guarda ningún rencor en su corazón; hace su corazón puro y libre. El más grande atributo de Dios es el perdón.
El hombre acusa a Dios de haber hecho muchas cosas erradas; frecuentemente es sólo por el respecto y por su actitud reverente que no dice nada, pero si se sintiera libre haría miles de acusaciones. No hay nadie que pueda ser acusado tan frecuentemente y por tantas cosas como Dios. La razón es que nuestro limitado yo es el que juzga y es bastante incapaz de entender.
Lo que más cuenta en la senda de la verdad es la auto-disciplina; sin ella nuestros estudios y prácticas no pueden producir grandes resultados. Esta auto-disciplina tiene muchos aspectos diferentes. Estudiando la vida de los ascetas, que viven en las montañas, bosques y selvas, aprendemos que aquellos que han buscado la verdad última han hecho lo máximo en la práctica de la auto-disciplina; sin esto ningún alma en el mundo habría llegado a una realización tan elevada. Sin duda, el pensar siquiera en la auto-disciplina asusta a la gente que vive en el mundo, acostumbrada a una vida de comodidad; y cuando lo hacen la imaginan sólo en sus formas más extremas. Pero no es necesario ir a las cuevas de las montañas, o al bosque o a la selva a practicar la auto-disciplina; podemos hacerlo en nuestra vida diaria.
Hay cuatro maneras de aplicar la auto-disciplina. Una manera es el camino físico, la práctica de mantenerse en la misma posición, y sentado en la misma postura por cierto tiempo. Y cuando se comienza a practicar, uno encuentra que no es tan fácil como parece. Se puede estar sentado y quedarse en la misma posición o pararse en la misma postura por cierto tiempo, pero tan pronto como se empieza su practica a conciencia, nos damos cuenta que es muy difícil. Hay varias posiciones en las cuales se puede mantener una mano, o una pierna, o un ojo, o la cabeza; y éstas prácticas ayudan a desarrollar el poder de la autodisciplina.
La fantasía de la toda creación es aparente en la dirección de cada momento; es de acuerdo con esa dirección que una cosa toma forma. ¿De dónde vienen todos los opuestos como la luna y el sol, el hombre y la mujer, el dolor y la dicha, negativo y positivo? ¿Por qué tal diferencia si la fuente y la meta son una? Ellos dependen de su dirección, el secreto de cada diferencia es la dirección. Es una actividad, una energía que trabaja en una cierta dirección, que toma cierta forma. Por eso es que la manera como nos sentemos hace una diferencia, hace una diferencia si uno duerme sobre el lado derecho, o sobre el lado izquierdo, si uno se para sobre un pie o sobre la cabeza. Los místicos han practicado varias posturas por muchos, muchos años; y han descubierto diferentes maneras de sentarse mientras hacen ciertos ejercicios de respiración. Han hecho de esto una ciencia aparte; una postura aristocrática, una postura del amante, una postura del soñador, diferentes posturas para lograr propósitos diferentes. Estas posturas hacen más fácil para el hombre aprender la ciencia de la dirección; la postura no muestra otra cosa que la dirección.
También hay otros aspectos de la auto-disciplina que están conectados con comer o beber; se evitan ciertas cosas en las comidas o bebidas de cada día, y se practica el poder vivir sin ellas, especialmente cosas sin las cuales uno siente que no puede vivir. Esta es una de las razones, aparte de las sicológicas y físicas, por la que algunos seguidores viven con una dieta de frutas y vegetales; así, durante días o semanas o meses, evitan ciertas cosas que están acostumbrados a comer o a beber.
El ayuno es otra de las maneras como la densidad del cuerpo puede ser disminuida. Y cuando se conoce la manera correcta de ayunar, cuando se esta bajo la dirección de alguien que realmente sabe cuando, por qué y cómo una persona debería ayunar de tal manera que se beneficie con ello, se gana un gran terreno ayunando. Los cirujanos mantienen a sus pacientes sin comida durante varias horas o días, sabiendo que los ayudará a sanar más rápidamente. De la misma manera, los profesores espirituales pueden prescribir el ayuno para sus alumnos; algunas veces evitando la carne, otras el pan; algunas veces dejando la leche o las frutas y otras por un tiempo limitado, sin nada en absoluto de acuerdo a la capacidad y fortaleza del discípulo. Pero en verdad, yo sería la última persona en prescribir el ayuno. Rara vez lo hago; sólo doy un consejo a mis discípulos si desean ayunar. Una vez conocí un discípulo que fue donde un Murshid y le dijo que para poder empezar sus prácticas, debería comenzar con tres días de ayuno; pero después del primer día tuvo tanta hambre que dejó la ciudad, y nunca pudo ver a su profesor de nuevo!.
Siempre hay un significado cuando un maestro prescribe el ayuno. En Bagdad vivió un gran Sufí que era conocido por sus grandes logros. Cierta vez le dijo a un joven alumno que debía tener una dieta vegetariana. La madre del joven después de escuchar que el muchacho sólo comía vegetales desde entonces, decidió ir a casa del maestro para decirle lo que pensaba acerca de ello. Ella llegó justo cuando él estaba en la mesa, y tenía enfrente un pollo. Así que la madre dijo: “Usted está enseñando a sus alumnos a seguir una dieta vegetariana, pero usted mismo está disfrutando del pollo!” Entonces el profesor destapó el plato, y el pollo voló y se fue, y dijo: “El día que su hijo pueda hacer esto, también podrá comer pollo”.
Hay aun otro aspecto de la auto-disciplina y es el hábito de pensar y olvidar. Esto significa, de un lado ser capaces de pensar cualquier cosa que queramos pensar y continuar haciéndolo y poder mantener ese pensamiento; y del otro lado, practicar el olvidar las cosas, de modo que ciertos pensamientos no puedan quedarse y permanecer en la mente; y de la misma manera monitorear pensamientos de agitación, ira, depresión, prejuicios, odio. Esto da disciplina moral y haciéndolo, uno se vuelve el maestro de su mente.
Después de haber practicado estos tres aspectos de disciplina, uno es capaz de llegar al cuarto aspecto que es el más grande pues por él se llega a la experiencia espiritual. Esta disciplina es practicada para liberar nuestra conciencia del medio ambiente. Es la experiencia de los seguidores y ellos han empleado mucho de sus vidas para conseguirlo. En la antigua escuela Sufi, y aún hoy en día, existe la costumbre de que cuando ellos entran y salen del salón de meditación, uno de ellos dice, “soledad en la multitud”. Lo que sugiere es que cuando se esté en medio de la multitud, se pueda mantener la tranquilidad, la paz, sin ser alterado por los alrededores. Esto nos permite vivir en medio del mundo y aún así, progresar espiritualmente; y no es necesario ir a la selva, como muchas almas lo hicieron en épocas pasadas, para poder desarrollar la espiritualidad.
Sin duda esto es difícil, pero al mismo tiempo es simple; y de alguna manera, cada uno lo ha experimentado un poco, aunque inconscientemente. Una persona comprometida en algo que le interese mucho, o que tenga ocupada su mente, frecuentemente no esta consciente de su medio ambiente. Un poeta, un compositor, un escritor, un pensador, cuando está completamente absorto en algo, está inconsciente de su medio ambiente. Y muy frecuentemente sucede que uno está tan absorto en algo que está haciendo o pensando, que no está conciente de su propio cuerpo o de su ser. Sólo lo que la persona está pensando existe para ella, ni siquiera su yo. Este es el estado que los Sufís llaman FANA. La palabra Nirvana, acerca de la cual se ha dicho tanto, es fácil de entender de esta manera. Es sólo una experiencia de la conciencia; en otras palabra, es la libertad del alma, alcanzando un estado donde no se esta pensando en sí mismo, ni acerca de su medio ambiente.
Surge la pregunta si esta práctica no es peligrosa de alguna forma. Todo en este mundo es peligroso. Si pensamos en el peligro, puede hallarse en el comer, beber, saliendo o volviendo a casa, puede haber peligro en cada momento. Es peligroso ir dentro del agua, pero si se puede nadar esto lo contrarresta. Es también peligroso estar en la calle, pero si puede caminar y correr, entonces esto contrarresta el peligro. Es en el ser capaz de meditar y elevar nuestra conciencia sobre nuestro medio ambiente, donde descansa el secreto del desarrollo espiritual.
Tan pronto la persona esté acostumbrada a la práctica de la auto-disciplina, encontrará que auque al principio le pudo parecer difícil, gradualmente se volvió más fácil. No toma mucho tiempo experimentar sus magníficos resultados. Casi todo el mundo se queja de que la persona que está más cerca no lo oye. Continuamente dice que el otro no lo oye ¡Pero con la auto-disciplina uno se eleva sobre estas quejas, porque empieza a comprender que es nuestro propio yo el que no nos oye! Entonces encuentra que no es la otra persona la que le esta haciendo daño sino uno mismo; y cuando empieza a tener poder sobre esto, comienza a sentir una gran maestría. Es la maestría sobre nuestro propio reino: es un sentimiento de majestad. Y naturalmente, cuando uno comienza a experimentar este fenómeno todo se vuelve más y más fácil.
II. CONTROL FISICO
La vida tiene dos aspectos, uno de ellos es conocido y el otro desconocido, excepto para unos pocos. El aspecto desconocido de la vida puede llamarse la vida inmortal, la vida eterna, y el aspecto conocido, la vida mortal, y esta es la experiencia que tenemos a través de nuestro ser físico que nos da la evidencia de la vida. La vida inmortal existe pero la mayoría de nosotros no la conocemos. Se debe a nuestra falta de conocimiento, y no a que lo inmortal no exista.
Todo lo que tenemos en la vida, ya sea un objeto, un ser vivo, un pensamiento, una condición, un hecho una experiencia, se rompe y muere. Cada una de estas cosas tiene su nacimiento y su muerte. Tarde o temprano, lo que está compuesto debe ser descompuesto, lo que se ha hecho debe romperse, lo que se construye debe ser destruido, y lo que esta visible debe desaparecer.
Esto muestra que hay una lucha entre lo que llamamos vida y la vida que está detrás de ella. En términos Sufís, llamamos estos dos aspectos de la vida Kazá y Kart: Kazá, el ilimitado aspecto de la vida, y Kart, su aspecto limitado, escondido. Kart tira de la vida de Kazá para su existencia, y Kazá espera con su boca abierta para tragarse cualquier cosa que le llegue. Así, los seguidores y los sabios que son llamados místicos o Sufís, han descubierto la ciencia de cómo ocultar la experiencia de la vida de la boca de Kazá, el aspecto de la vida que siempre asimila. Si no sabemos como detener esto, caerá dentro de la boca de Kazá; porque Kazá está siempre esperando con la boca abierta, así como una enfermedad espera el momento cuando una persona está falta de energía. De modo que en todas las formas diferentes, Kazá está esperando para asimilar todo lo que venga, y así es fundido en él.
Y nos preguntamos: ¿Cómo podemos detener, cómo evitar que algo caiga dentro de la boca de Kazá? Y la respuesta es: Controlando nuestro cuerpo y nuestra mente. En el Oriente he visto un hombre levantando una pesada piedra con un dedo. Nos sorprendemos de cómo puede ser posible, pero es sólo el poder de la voluntad lo que sostiene la pesada piedra; el dedo es sólo la excusa. He visto a los que experimentan en el campo del espíritu y la materia, saltar dentro del furioso fuego, y quedar a salvo; cortarse los músculos de su cuerpo y sanar inmediatamente. No es cuento que los místicos saben como levitar; han sido vistos por miles de personas en la India. No significa que este poder sea algo que requiera un gran valor y esfuerzo, sólo deseo resaltar lo que se logra con el poder de la voluntad.
Para establecer el reino del poder de la voluntad sobre el cuerpo físico, lo primero que se necesita es el control físico. Las escrituras dicen que el cuerpo es el templo de Dios, esto significa que el cuerpo está hecho para ser el templo de Dios; un templo no puede ser llamado el templo de Dios si Dios no es traído y puesto ahí. Naturalmente, cuando el alma se siente deprimida, hay algo que anda mal en el vehículo. Cuando el escritor quiere trabajar y el bolígrafo no está bueno, esto le molesta. No pasa nada con el escritor, es el bolígrafo el que no está bien.
Ninguna inconformidad viene del alma; el alma es feliz por naturaleza; el alma es feliz por si misma. Se vuelve infeliz cuando algo pasa con su vehículo, que es su instrumento, su herramienta con la que experimenta la vida. Cuide del cuerpo, es el primero y más importante principio de la religión. La piedad sin este pensamiento tiene poco significado. El alma viene a este mundo para experimentar las diferentes fases de manifestación y, para no perderse de su camino, recupera su libertad original con la experiencia y el conocimiento adquiridos y ganados en este mundo.
Entre las varias clases de cultura física conocidas por el mundo moderno, no hay ninguna que enseñe el método o secreto para sostener una acción. Por ejemplo, para ser capaz de sentarse en la misma postura sin moverse, ser capaz de mirar al mismo punto sin mover los ojos, ser capaz de oír algo sin ser molestado por ninguna otra cosa, ser capaz de experimentar la dificultad, la suavidad, el calor o el frío, manteniendo uniformes las vibraciones, o ser capaz de retener el sabor de la sal, el dulce o el amargo. Comúnmente, estas experiencias vienen y van, y el hombre no tiene control sobre el grado de su placer o disfrute; no puede disfrutar una experiencia a través de alguno de sus sentidos todo el tiempo que él desee. Depende de cosas externas y no sabe como mantener una experiencia en un momento dado; no se da cuenta que la única manera de sostener una experiencia es por el control.
Hay otro lado del problema y es que el hombre se siente muy ansioso al saber inconscientemente que cada experiencia placentera y dichosa pronto morirá. Y en vez de tratar de retener la experiencia, se apura y por eso la pierde. Por ejemplo, el hábito de comer apresuradamente o de reír antes de que una frase divertida termine, es causado porque una persona teme que el placer y el goce pasen rápidamente. En cada experiencia, el hombre pierde el poder de retenerla por su ansiedad y pierde el placer que esto le da. Para dar otro ejemplo: el gran gozo de mirar una obra de teatro trágica está en experimentarle completamente; pero la persona algunas veces está tan emocionada, que desde el comienzo de la obra empieza a llorar, y al final ya no le salen lágrimas. Cuando se ha alcanzado el cenit, no hay más experiencia y en vez de evitar que cada experiencia sea tragada por la boca de la vida eterna, el hombre las tira sin descubrir sus secretos.
Los místicos, sentándose o parándose en diferentes posturas han ganado control sobre sus músculos y sistema nervioso, y esto tiene un efecto sobre su mente. Una persona que carece de control sobre sus músculos y su sistema nervioso, no tiene control sobre su mente. Pero teniendo control sobre nuestro sistema muscular y nervioso, también se tiene control sobre la mente.
El medio por el cual la vida adquiere su poder es la respiración. Con cada respiración que uno toma, extrae la vida; y el poder y la inteligencia de la vida invisible y desconocida. Y cuando se conoce el secreto de la postura, y se saca del mundo invisible la energía, el poder y la inspiración, se alcanza el poder de sostener el pensamiento, la palabra, la experiencia, el placer, el gozo. Cuando nos preguntamos cuál es la causa de toda tragedia en la vida, la respuesta es: limitación. Todos los misterios vienen de una cosa, la limitación. Por eso los místicos han tratado, con ejercicios, prácticas y estudios, sobrepasar las limitaciones tanto como sea posible. No hay peor enemigo del hombre que la impotencia. Cuando una persona se siente incapaz, esto es el final de su gozo y felicidad.
Por lo tanto, con el fin de ganar control físico, necesitamos poder de pensamiento tanto como postura y respiración. Debemos pasar por alto lo que nos gusta y disgusta porque esto produce mucha debilidad en la vida. Cuando uno dice “No puedo pararme así”, “No puedo comer esto”, “no puedo beber esto”, “no puedo aguantar esto”, “no puedo tolerar”, “no puedo soportar”, todas estas frases muestran la debilidad del hombre. Entre más grande sea el poder de la voluntad, más capaz será de enfrentarse a todas las cosas que le lleguen. No significa que no podamos escoger; nosotros podemos escoger, pero cuando le damos la escogencia a nuestro ego, entonces la vida se vuelve más difícil. Hay un falso yo en el hombre, que los Sufís llaman Nafs, y este falso yo se alimenta de debilidad. Este ego siente vanidad cuando decimos “no puedo soportar esto”, “no me gusta aquello”; esto alimenta al ego, la vanidad. Piensa “soy mejor que otros”, y así el ego se vuelve fuerte; pero aquel que puede discriminar, distinguir, escoger, tener todas las cosas bajo control, y aquel que puede disfrutar las cosas dulces, y también beber una taza de algo amargo, esa persona ha alcanzado la maestría.
También debilita a al persona el ser impulsiva dejándose llevar. Por ejemplo, de pronto tiene el impulso de ir al parque, pero en ves de esperar que sea el momento correcto para ir al parque, rápidamente se pone su sombrero y se va. Por seguir su impulso inmediatamente, pierde poder sobre si mismo. Pero el que subordina su impulso, controlándolo, usándolo para el mejor propósito, logra la maestría. Por pequeño que pueda ser el trabajo, si una persona lo toma seriamente y lo termina con paciencia, gana más poder sobre si mismo.
La paciencia es una de las principales cosas en la vida, aunque algunas veces la paciencia es tan amarga, tan dura, tan insoportable como la muerte. Algunas veces uno preferiría morir a ser paciente. Pero lo más importante para la raza humana es desarrollar paciencia en todas las condiciones de la vida, en todos los pasos de la vida. Si somos ricos o pobres, altos o bajos, esta es la única cualidad que debe ser desarrollada. Además, es la paciencia la que da fortaleza, es la paciencia la que es todopoderosa, y al perder la paciencia se pierde mucho. Muy frecuentemente, la respuesta a nuestras oraciones está a nuestro alcance, la mano de La Providencia no está muy lejos, pero entonces perdemos la paciencia y por lo tanto la oportunidad.
Así, la impaciencia en cualquier forma, debe ser evitada. Ella hace perder el equilibrio y cuando este se pierde nada puede realizarse. Nada se gana siendo impaciente; tampoco la paciencia significa necesariamente inercia, negligencia, o pereza.
En conclusión, el control físico crea un cimiento para el carácter y la personalidad, un cimiento para construir los logros espirituales.
III. EL IMPULSO DIVINO
La primera pregunta que surge cuando uno reflexiona sobre el tema del Impulso Divino, es ¿De dónde viene cada impulso? ¿Cada movimiento, cada vibración, cada emoción; tienen una fuente? La Biblia sugiere sobre esto cuando dice: La palabra era Dios”. La palabra significa vibración, y vibración significa movimiento.
Vibración fue el primer aspecto original de Brama, el Creador. Cada impulso, cada acción en cualquier plano de su existencia tiene su origen en la única fuente. El Corán dice: “Dios es todo poder; no hay poder sino Dios”. Todo lo que está hecho está hecho por su poder.
Si todas las escrituras afirman esto, entonces ¿De dónde viene Satanás? ¿Cuál es el significado detrás del poder de Satanás? Otro poder es sugerido al lado del poder de Dios, y algunas veces el poder atribuido a Satan pareciera ser más grande que el poder atribuido a Dios; esto es un rompecabezas para muchos. La explicación se encuentra en el entendimiento de la metafísica y de las leyes de la naturaleza. Hay una ley que es la ley natural; todo lo que sucede y es dirigido por la ley de la naturaleza es armonioso. El jardín hecho por el hombre puede parecer un mejoramiento del salvaje bosque, pero al final, en un examen detenido, el jardín con disposición artificial pareciera limitado en belleza y armonía. La inspiración que uno puede adquirir en los bosques, en el campo, es más grande que aquella que se puede conseguir en el jardín hecho por el hombre, porque allí el hombre ha limitado las posibilidades de inspiración, y la vida que él irradia es limitada. El hombre hace una ley y encuentra que no puede guardarla, así hace otra ley, y nunca está satisfecho; porque no toma en cuenta las leyes naturales de paz y armonía.
Se dice que la naturaleza es cruel; si, pero el hombre es más cruel que los animales. Los animales nunca han destruido vidas en la escala en que el hombre lo ha hecho. Toda la aparente crueldad, ignorancia e injusticia del hombre, Jesucristo dijo, “Hágase Tu voluntad”. Hay mucho que aprender de esto. El hombre hace al mundo en el que vive, diferente del plan de Dios y de las leyes de la naturaleza, y así la voluntad de Dios no se hace; esta oración le enseña al hombre que debe encontrar cuál es la voluntad de Dios. No es necesario para los animales y pájaros encontrar la voluntad de Dios, porque ellos están dirigidos por un impulso natural; están más cerca de la naturaleza que el hombre, pero la vida del hombre está tan alejada de la vida de la naturaleza que cada momento es difícil. En esta época no nos damos cuenta de esto; con todo nuestro conocimiento hacemos la vida más y más complicada, y asi la disputa se vuelve más y más grande. Para cada persona, vieja o joven, rica o pobre, la vida es una lucha difícil, porque nos vamos cada vez más lejos del impulso que viene directo de la fuente de donde cada impulso viene.
Desde el punto de vista metafísico hay diferentes ritmos que describen la condición del hombre, y son llamados en el Vedanta, Satua, Rajas y Tamas. Tamas es un ritmo caótico, destructivo, y a cada impulso que viene al hombre mientras está en este ritmo caótico le siguen resultados destructivos. Cualquier impulso que venga de una persona que está en el ritmo Rajas se llevará a cabo, pero el impulso que viene cuando está en el ritmo de Satua está inspirado y en armonía con el ritmo del Universo.
La vida activa del hombre da poco tiempo para la concentración, para poner la mente y el cuerpo en un estado en el cual pueda experimentar el ritmo que da la inspiración y unión con la voluntad de Dios. Esta experiencia viene en respuesta a la oración de Cristo ya mencionada. “Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Produciendo esta condición de mente y cuerpo, se afirma a si mismo a cierto tono que es armonioso y celestial, y en el cual la divina voluntad se hace tan fácilmente como en los cielos. Es sólo en ese ritmo que la voluntad de Dios puede llevarse a cabo.
No fue por ningún prejuicio contra el mundo, que los Grandes dejaron al mundo y fueron a los bosques y cuevas; fueron allí con el fin de afinarse con ese ritmo en el cual podían experimentar el cielo. El cielo no es un país o un continente, es un estado, una condición dentro de nosotros mismos, sólo experimentada cuando el ritmo está trabajando en un orden perfecto. Si se sabe esto nos damos cuenta que la felicidad es sólo propiedad del hombre. El hombre es su propio enemigo; busca la felicidad en la dirección errada y nunca la encuentra. Es una ilusión continua. El hombre piensa, “Si sólo tuviera esto o aquello, sería feliz para siempre”, y nunca llega a ella, porque persigue una ilusión en vez de la verdad. La felicidad sólo puede encontrarse dentro; y cuando el hombre se afina a si mismo, encuentra todas las cosas que su alma añora dentro de si.
La naturaleza de cada impulso es tal que va a través de tres etapas; y habiendo hecho esto, es manifestado como un resultado, ya sea correcto o equivocado, bondadoso o dañino, tan pronto como el impulso surge desde dentro. No hay impulso que en su principio sea errado o sin propósito o carente de armonía, porque en la suma total de todas las cosas, cada impulso tiene su propósito. Es nuestra mirada limitada la que juzga. La justicia que está detrás de todas las cosas es tan perfecta que en su resultado final se ajusta a su lugar apropiado. Es durante el proceso a través del cual el impulso pasa que se vuelve correcto o incorrecto, pero no al principio ni al final, porque al principio tiene un propósito, y al final ha respondido la petición. Esto es una cuestión de metafísica, y debe estudiarse desde diferentes puntos de vista o se estará muy confundido. El hombre con poco conocimiento estará listo a condenar o admirar, y miles de veces falla en juzgar correctamente. Todas las grandes almas que han alcanzado la iluminación se han dado cuenta de esto. Cristo dijo: “no juzguéis”. Entonces viene la tolerancia, y cuando se da cuenta de los que está detrás del impulso, entonces se dice muy poco.
El impulso primero se levanta de la región de los sentimientos y en esta región es fortalecido o destruido. El sentimiento puede ser amor u odio, amabilidad o amargura; pero cualquiera que pueda ser el sentimiento, el impulso que se ha levantado gana fuerza para seguir adelante o es destruido. Por ejemplo, una persona puede tener un gran sentimiento de buena voluntad; entonces el impulso de venganza surge pero es destruido antes de que pueda materializarse. Otra persona tiene un gran sentimiento de amargura, pero ya que el impulso es para perdonar, será destruido antes de que toque la razón; no tendrá que llamar en su pensamiento para juzgar, porque sus sentimientos lo destruirán. O una persona tiene un gran sentimiento de amargura, y el impulso lo eleva a hacer un servicio bondadoso, pero es destruido antes de que alcance el reino del pensamiento, que es la segunda región a través de la cual se levanta el impulso. O si el impulso se eleva hasta que alcanza el reino del pensamiento se puede razonar: “¿Por qué debo ayudar?, “¿Por qué debo servir?”, “¿Se merece él esto?”, “¿Se beneficiará de esto?”, “¿Es correcto?”. Todos estos problemas se resuelven en esta región. Entonces, en tercer lugar llega el reino de la acción. Si la mente resuelve esto, no va muy lejos; pero si la mente lo deja, viene a la región de la acción y se lleva a cabo como resultado.
Se puede preguntar cómo los sabios y pensadores han distinguido el impulso divino entre los diferentes impulsos que surgen en el corazón del hombre. Primero, debemos entender que significa la palabra “Divino”. Divino significa un estado de perfección. Este estado es experimentado por Dios a través del hombre; en otras palabras, cuando un hombre se ha elevado a un estado de desarrollo donde puede ser el instrumento perfecto de Dios, cuando nada de su propio ser se atraviesa en el camino del impulso directo que viene de dentro, ese espíritu puede ser llamado perfecto. Lo más precioso, que es el propósito de la vida del hombre, es llegar a ese estado de perfección donde pueda ser el perfecto instrumento de Dios.
Cuando un hombre ha alcanzado este estado, primero empieza a darse cuenta de Dios sólo en ciertos momentos; después, a medida que se desarrolla hace esto por un tiempo más largo; y aquellos que lo desarrollan más alla, pasan la mayor parte del tiempo en esa realización. Entonces, sus sentimientos y pensamientos no esconden el impulso divino; por esto surge libremente y revela el propósito divino. El mensaje de los profetas y maestros de todas las épocas ha sido enseñar al hombre cómo hacer la paz con Dios. La realización del propósito de la vida es armonizarse con Dios, lo cual se hace distinguiendo el impulso divino.
Se puede distinguir el impulso divino de otros, asi como en la música se puede distinguir la verdadera nota de la falsa, la armonía de la discordancia. Es sólo una manera de entrenar el oído. Cuando el oído está enseñado, se puede distinguir la más sutil disonancia; entre más grande sea el músico, más será capaz de distinguir la armonía de la disonancia, la verdadera y la falsa nota. Muchos piensan que lo que llamamos correcto e incorrecto, bueno o malo, es algo que aprendimos o adquirimos. Eso es verdad cuando es hecho por el hombre correcto o incorrecto; pero todo niño tiene un sentido de qué es naturalmente correcto o incorrecto. El niño reconoce la vibración incorrecta de una vez. El niño siente si a su alrededor hay armonía o no; pero el hombre se confunde tanto a si mismo, que no puede distinguir claramente. Para el hombre, aprender a conocerse a si mismo es un gran avance a lo largo del sendero espiritual. Cuando el hombre es claro hacia el sentimiento que toma de cada impulso, ha ido lejos. Hay algunos que dicen después de un mal resultado, “lo siento”, pero entonces ya es muy tarde, no era verdad el “entrenamiento del oído”.
El impulso divino es un impulso lleno de amor; da felicidad, crea paz. La dificultad está en que cada hombre no observa el principio del impulso, la mayoría sólo observan el resultado. Son como una persona intoxicada todo el tiempo, como una persona borracha; se vuelve confusa y depresiva y hay lucha y disputa. Pero el hombre no ha nacido para esto; ha nacido para la felicidad. Paz, amor, bondad y armonía son parte de su propio ser, y cuando una persona es infeliz, significa que se ha perdido a si misma, que no sabe dónde está.
El hombre es un buscador de fenómenos; quiere milagros, comunicación con fantasmas o espíritus, está buscando algo complejo; sin embargo, la cosa más simple y la más valiosa en la vida es encontrar nuestro verdadero ser.
IV. JUZGAR
El hombre generalmente esta listo a hacer un juicio sin ninguna reserva y expresar su opinión instantáneamente. No se detiene a pensar si el mismo ha llegado al estado de aquel al que esta juzgando o si tiene algún derecho a juzgarlo. Jesucristo dijo acerca de juzgar que aquel que estuviera libre de culpa, tirara la primera piedra; esto enseña una gran lección.
Para el Sufí, que ve en cada forma la forma divina, en cada corazón el altar divino, juzgar a alguien, cualquiera que sea su posición, su acción, su condición, va completamente en contra de su religión; y de esta forma desarrolla la filosofía que primero aprendió intelectualmente.
No culpar a otros es principalmente una cuestión de auto-restricción o auto-control, de cortesía, amabilidad, simpatía, bondad y dulzura, de una actitud de adoración hacia Dios, el Creador de todos los seres, y de darse cuenta que todos son sus hijos, buenos o malos. Si el niño de alguien es poco atractivo en apariencia, sería cortés decir ante los padres, “¿Este niño es poco atractivo?”.
El Padre y la Madre de todos los seres están alli, comprendiendo y conociendo que está pasando en el corazón de cada persona. Ve todas las faltas y los méritos antes de que hagamos algo, y cuando juzgamos, lo hacemos enfrente del Divino Artista, quien lo ha hecho todo, y no podemos hacerlo a sus espaldas pues estamos ante su presencia. Si nos damos cuenta, no será difícil sentir la presencia de Dios en todas partes.
Vendrá después una época en que habremos practicado continuamente la virtud de no juzgar, cuando veamos la razón detrás de cada error y lo haremos con cada persona que nos encontremos. Entonces nos volveremos más tolerantes, y perdonaremos más. Cuando una persona enferma arma un alboroto, quejándose y gimiendo, nos molesta al principio; decimos entonces “que malo es esto, como fastidia, que mala naturaleza tiene”. Pero el entendimiento de la razón oculta detrás de ello, que no es naturaleza mala sino la enfermedad, nos hará más tolerantes; cuando no vemos la razón, nuestro juicio nos hace no solo severos con esa persona, sino ciegos a la luz de Dios, ciegos a ese perdón, a esa esencia única de Dios que puede encontrarse en el corazón humano.
La diferencia que existe entre la justicia del hombre y la Justicia de Dios puede verse en la siguiente comparación. Cuando dos niños pelean por sus juguetes, cada uno tiene una razón. El uno piensa que cierto juguete es más atractivo; ¿por qué no lo puedo tener? El otro dice que el juguete se lo dieron a el; ¿Por qué no puede quedarse con el? Ambos tienen la razón y ambos están en lo correcto. Pero la justicia del padre es diferente, el padre sabe cual es la naturaleza de cada niño y que quiere descubrir en la naturaleza de ellos. Por eso les dio los juguetes a los niños; para descubrir algo en su naturaleza. El niño no sabe esto, y si es mayor acusa al padre de ignorar sus deseos. El no entiende la justicia del padre; tiene que crecer a otro nivel para hacerlo. Sucede lo mismo con la justicia de Dios y del hombre. La justicia del hombre esta oscurecida por sus ideas preconcebidas de favores y de ingratitudes y por su aprendizaje, que en nada se equipara con el conocimiento de Dios.
Si se tiene alguna vez una ligera percepción de la Justicia Divina, es sólo por creer constantemente en la Justicia de Dios a pesar de todas las pruebas que parecen contradecir su Justicia. Juzgando asi, se puede llegar a la conclusión de que no hay justicia, que todo trabaja mecánicamente. Ideas tales como Karma y reencarnación pueden parecer satisfactorias, pero permanece el hecho de que ellas tienen sus raíces en Dios, quien esta detrás de todo. Dios no podría ser todopoderoso si cada individuo fuera lo suficientemente poderoso incluso para expiar su propio Karma. E inclusive, si todas las cosas estuvieran trabajando mecánicamente, también tendría que haber un ingeniero; ¿y está el sometido a su máquina? Si Dios estuviera limitado no podría ser más Dios. Dios es perfecto en su Justicia, en su sabiduría, en su poder. Pero si cuestionamos la causa de todas las cosas que pasan, que no nos parece que sean justas, entonces llegamos a otra pregunta; ¿puede un compositor dar una justificación definitiva para cada nota que ha escrito en su composición? No puede. Solo puede decir:”Es una corriente que ha venido de mi corazón. He tratado de mantener ciertas reglas de composición; pero no estoy preocupado con cada nota. Estoy interesado en el esfuerzo por el cual el todo fue producido”.
Existe la ley pero también el amor; la ley es una costumbre y el amor es ser; la ley ha sido creada, peor el amor nunca ha sido creado. Asi el amor predomina. Asi como Dios está más alla de la ley, asi el amor esta por encima de la ley, por lo tanto, si encontramos una solución a nuestra siempre repetida pregunta de por qué esto es asi, no será por el estudio de la ley. El estudio de la ley sólo nos creará más hambre; nunca nos llevará profundamente en el amor, y solo entonces nos daremos cuenta que no hay nada que no sea justo; nunca diremos de nuevo que algo es injusto. Este es el punto que el sabio alcanza, y lo llaman la culminación de la sabiduría.
Hay un dicho que dice que Dios perdona más de lo que El juzga, pero, ¿Cómo sabemos que Dios perdona? En primer lugar, la justicia ha nacido, y el amor nunca ha nacido; siempre ha estado y siempre estará. La justicia ha nacido de cierto sentido en el hombre, del sentido de la equidad; en la medida en que éste sentido madura, empieza a buscar la igualdad y lo que no es igual, no gusta. Para desarrollar este sentido, necesitamos inspiración de todo lo que ha existido antes; la justicia es el resultado de lo que vemos, pero no sucede asi con el amor, el cual es espontáneo y esta siempre en la naturaleza de Dios. El perdona porque El es perdón en si mismo; El juzga porque es su naturaleza juzgar.
La justicia viene de la inteligencia de Dios, y la expresión de la inteligencia de Dios en este mundo de ilusión es limitada. Cuando el juzgar limita las cosas, nuestra inteligencia llega a ser también limitada; somos tan limitados como los objetos que tenemos ante nosotros. Entre más grande sea el objeto, más grande se vuelve nuestra visión.
Sólo hay una cosa que es verdaderamente justa, y es decir: “No debo hacer esto”. Pero cuando uno se lo dice a otra persona se está muy equivocado. Los místicos desarrollan su mente de esta manera, purificándola con pensamientos, sentimientos y acciones puras, libres de juzgamiento. Aunque hayan discrepancias en los principios de las diferentes religiones de lo que es correcto o incorrecto, entre dos individuos no habrá discrepancias en este principio natural y único; que cada alma busca la belleza última y cada virtud, rectitud, buena acción, no es otra cosa sino una aproximación a la belleza.
El perdón no juzga; sólo hay el sentimiento de amor, y por tanto, cualquiera que sea la culpa del otro, una vez que la persona ha perdonado, la felicidad y el gozo que resultan son compartidos por los dos. La justicia no da ese gozo. La persona que juzga demasiado es infeliz ella misma y hace que el otro a quien esta juzgando sea infeliz también. La persona que perdona es feliz; no guarda ningún rencor en su corazón; hace su corazón puro y libre. El más grande atributo de Dios es el perdón.
El hombre acusa a Dios de haber hecho muchas cosas erradas; frecuentemente es sólo por el respecto y por su actitud reverente que no dice nada, pero si se sintiera libre haría miles de acusaciones. No hay nadie que pueda ser acusado tan frecuentemente y por tantas cosas como Dios. La razón es que nuestro limitado yo es el que juzga y es bastante incapaz de entender.
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